Don Bosco es un regalo de Dios para la iglesia y el mundo, para los jóvenes y los educadores: "Me basta que sean jóvenes para que los ame".
Su vida, sus acciones, su pensamiento y espiritualidad han hecho palpable el amor de Dios para multitud de personas que, atraídas por la persona de Don Bosco y su estilo educativo, cada día viven con entrega y entusiasmo la tarea de educar y compartir la fe en Jesús con los niños, adolescentes y jóvenes.
